El proceso de fabricación de un anillo combina arte, precisión y técnicas que han evolucionado a lo largo de los siglos. Estos son los pasos esenciales:
Todo comienza con un boceto o render que define:
Aquí se determina si el anillo será solitario, halo, banda lisa, montura alta o baja, etc.
Este primer paso es crucial para piezas especiales como un anillo de compromiso, cuyo diseño suele representar un momento inolvidable, como se aborda en El anillo de compromiso: preludio de un momento inolvidable
El oro, plata o platino se derrite y se vierte en un molde que dará forma inicial al anillo.
Aquí nacen la banda y la estructura base.
El aro se pule, se redondea y se afina hasta obtener la forma perfecta. Se corrigen imperfecciones y se prepara para recibir la piedra y la montura.
La montura es la estructura que sostiene la gema. Puede ser:
El engaste debe ser preciso para que la gema quede firme y equilibrada.
La técnica varía según el tipo de montura, el tamaño de la piedra y el diseño del anillo.
Se da el brillo final, se revisan medidas, engastes y terminaciones.
Un anillo bien hecho debe sentirse suave, uniforme y cómodo.
La estructura clásica de un anillo incluye:
Es la parte circular que rodea el dedo. Su espesor y altura determinan comodidad y durabilidad.
La zona que se forma debajo de la piedra; puede tener diseños simples o elaborados.
La estructura que sostiene la gema. Influye en la seguridad y estética de la pieza.
Partes laterales que conectan la banda con la montura.
Comprender estas partes facilita identificar estilos, modelos y personalizar un anillo a tu gusto. También ayuda a entender tendencias modernas como el ring stacking, explicado en el origen del ring stacking.
La mayoría de los anillos sí pueden hacerse más grandes, pero el proceso depende del diseño y del material.
Existen dos métodos principales:
Ideal para aumentos ligeros.
Se estira la banda con herramientas especializadas.
Funciona mejor en anillos lisos sin piedras alrededor.
Para aumentos significativos.
Se corta el aro, se inserta una pieza del mismo metal y se suelda.
Es el método más preciso y seguro.
En estos casos, un joyero experto evaluará alternativas sin comprometer la pieza.
Incluso un anillo ajustado correctamente requiere atención especial. Actividades cotidianas como lavar las manos pueden desgastar acabados o aflojar engastes, como se explica en ¿Debo quitarme los anillos para lavarme las manos?.